Un tronco quemado atraviesa la escena bajo un cielo rojo. La naturaleza aparece salpicada, alterada. La figura se sostiene en equilibrio mientras el cuerpo acusa el frío: piel de gallina. La obra habla de esos momentos dulces de la vida en los que algo irrumpe y se desintegra, dejando al cuerpo como primer lugar de conciencia.
Un tronco quemado atraviesa la escena bajo un cielo rojo. La naturaleza aparece salpicada, alterada. La figura se sostiene en equilibrio mientras el cuerpo acusa el frío: piel de gallina. La obra habla de esos momentos dulces de la vida en los que algo irrumpe y se desintegra, dejando al cuerpo como primer lugar de conciencia.