23 ×11 cm.
Una figura humana, pequeña y silenciosa, permanece sentada en la roca mientras observa. El árbol, erguido y vibrante, ocupa el centro de la escena y se convierte en el verdadero protagonista. La obra habla de espera, de tiempo detenido y de la relación humilde entre el ser humano y el paisaje que lo sobrepasa.
23 ×11 cm.
Una figura humana, pequeña y silenciosa, permanece sentada en la roca mientras observa. El árbol, erguido y vibrante, ocupa el centro de la escena y se convierte en el verdadero protagonista. La obra habla de espera, de tiempo detenido y de la relación humilde entre el ser humano y el paisaje que lo sobrepasa.